22 Feb 2019
Publicado en Noticias
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Para enfrentar las posibles consecuencias de El Niño en el sector agropecuario de Costa Rica, es necesario priorizar acciones de mitigación y tomar medidas integrales y permanentes que aseguren una mejor preparación de los productores ante la variabilidad climática. Esa fue una de las conclusiones de un encuentro entre ganaderos y representantes de instituciones agrícolas del país, realizado en la sede central del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), en San José.

De acuerdo con los participantes, una de las medidas por ejecutar es la implementación de ambientes protegidos en el campo, por ejemplo mediante espacios de sombra para el ganado en las zonas secas. También se recomienda utilizar sistemas de almacenamiento de agua en periodos de sequía y la movilización de animales en caso de inundaciones. En este país, el fenómeno de El Niño provocaría sequía en algunas zonas y exceso de lluvias en otras, por lo que la planificación y la coordinación interinstitucional son fundamentales para atender necesidades específicas de los productores, consideró el Representante del IICA en Costa Rica, Miguel Ángel Arvelo.

De acuerdo con el especialista en Agronegocios y Comercialización de la Oficina del IICA en Costa Rica, Diego González, la prevención y la mitigación de los impactos de El Niño son necesarios porque este fenómeno podría mermar la productividad agrícola del país y, por ende, provocar una disminución de ingresos entre los productores más vulnerables.

Con él coincidió el director superior de operaciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Felipe Arguedas, quien aseguró que la planificación es fundamental para mantener la productividad mientras se sienten los efectos de El Niño, así como para reactivarla cuando estos disminuyan. Erick Quirós, subdirector de la Secretaría Ejecutiva de Planeación Sectorial Agropecuaria (SEPSA), del MAG, explicó que durante el segundo semestre del año se esperan lluvias irregulares en el pacífico, un invierno corto y un aumento de lluvias en el caribe y fuertes sequías en la zona norte del país.

Además, se incrementarían las temperaturas máximas, habría menor nubosidad y aumentaría la incidencia de tormentas eléctricas, dijo Quirós. “El próximo año vamos a enfrentar un verano fuerte antecedido de un invierno corto, lo cual significa que la antesala del verano del 2015 será prolongada e intensa, ya que se espera que la lluvia cese desde octubre”, explicó.

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